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Biografia Religiosa

GRACIA DIVINA

Escribir acerca de un músico percusionista, a su vez es un tamborero consagrado en la mística de Aña, la deidad Yoruba del tambor, y un iniciado en los enigmas de la regla de Osha, sin duda es hablar de alguien que camina junto a una gracia divina, la misma que acompañó al mítico Chano Pozo, a Mongo Santamaría, la misma que evocaba el legendario Carlos “Patato” Valdez. Es hacer un ejercicio de evocación mágica, y en cierta medida establecer el curso de esta línea de vida  con una forma antológica de comunicación con entidades existentes en la religiosidad popular caribeña, y es lo que conlleva los rasgos de la semblanza religiosa de Javier Peña.

Contando con poco más de veinte años, Javier Peña, encuentra en el sendero de la Santería o Regla de Osha, las respuestas a un significado que a manera de una interrogante emergió a través de su dedicación al tambor y conocimiento de los ritmos afrocubanos. Es así como da sus primeros pasos religiosos recibiendo Mano de Orula (Awofaka), es la revelación de ese viaje astral que hace la simiente espiritual hasta manifestarse la vida terrenal.  Ceremonia que realiza en la ciudad de Valencia, donde elige como padrino de iniciación a Alberto Galviz, Okanagio, quien para el momento era el primer Babalawo –sacerdote de Ifá- asentado en esa ciudad. Tras recibir Mano de Orula, Javier sigue profundizando sus estudios de percusión afrocubana, pero esa puerta dimensional del ámbito religioso, le proporciona una comprensión mística sobre la interactuación de las fuerzas vivas manifestadas en la naturaleza, que guardan el secreto de la formación del mundo, y que a partir de ese momento se le revelan como los Orishas, las divinas espiritualidades del Panteón Yoruba.

LA HERENCIA CONJURADA DE AÑA

Para Javier Peña,  la religión traerá el significado del  río que lleva la vida, y con él llegan los cantos sacros en los que se nombran a cada una de sus deidades, comprende que la música Yoruba ha echado raíces en él, algo de lo que al poco tiempo tendrá una comprobación del destino cuando conoce a Pedro “Aspirina” Valdez, un icono del folclore afrocubano, hombre formado en la tradición secreta de Aña y la Regla de Osha por más de 40 años, rápidamente surge entre ambos esa identificación que suele ser  una guía entre el maestro y su alumno. Las manos de Javier reclaman consagrarse en ese lenguaje misterioso que se cifra más allá de las partituras, el lenguaje cifrado en la onda de fuego que es Aña, la deidad que vive dentro del tambor, el único capaz de conmover a las deidades desde su cielo y hacerlas descender en un viaje rítmico a la tierra. Durante una estadía de Pedro “Aspirina” en Valencia, en el año 1998, se organiza el primer juramento de Aña –realizado en Venezuela fuera de Caracas-, en el que Javier es consagrado como tamborero, Omo Aña.

EL HIJO DE OBATALA

Con un pie adentro, a un paso de develar esa suerte de destino que viene a través de la consagración de la Osha, en el año 2000, Javier Peña viaja a La Habana, Cuba, y el 9 de mayo, su padrino Pedro “Aspirina” Valdez le corona Obatalá, oficiando como Oyubona –segunda madrina Eusebia Elouza –conocida como “mama”, esposa de su padrino. La ceremonia fue oficiada por el Obba Oriathe Gilberto Barona Obba Bi, -hombre de larga trayectoria en esta litúrgica- y quien luego se convertiría en su mentor en el oficio de Obba Oriathe, brindándole la oportunidad de aprender y trabajar el arte de los consagrados en Cuba.

En Venezuela, Javier continuará su aprendizaje como Oriathe de la mano de Nelsón Madrid,  Obba Okan y posteriormente obtendrá una formación complementaria a través de Joe Guerra, Omioloyuro. Es así como, sentadas las bases de su enseñanza en el oficio de Oba, a través de la enseñanza de sus mayores, Javier Peña comienza a sumar experiencias y desarrollar su propia identidad como Orihate.

AÑA BI, EL TAMBOR

Después de trajinado ese mundo recóndito de voces ancestrales, donde las plegarias de viejas lenguas africanas evocan la sabiduría de ver y accionar el mundo de una cosmología milenaria, Javier Peña comprendió que había llegado el momento de recibir su propio tambor de fundamento, y el 14 de mayo del 2007 nace en la ciudad de Caracas consagra a AÑA BI,  lo recibe de manos de Benigno Medina, Obbarafun  y su tambor aña Adde Aiye, descendiente de la rama del distinguido tamborero cubano Regino Jimenes de Oke Bi Aña, emparentado directamente con el famoso tambor de Jesús Pérez Puente, Obbanilu.

Los años siguientes Javier se dedica a profundizar el mundo del tambor, y manejar el lenguaje y ejecución de los de los tres tambores (Iya, Itotele y Okonkolo),  los rezos y cantos de los Orichas, así como los intrincados secretos que conlleva la construcción y mantenimiento de un tambor Aña, Javier Peña se consagra como Obba de Aña, director del ceremonial del tambor bajo las enseñanzas de sus mayores Pedro Aspirina, Angel Bolaños y Benigno Medina.

Cabe destacar que en su trayectoria como Orihate y tamborero, Javier Peña, ha cumplido un intenso itinerario por todo el territorio nacional, y por diferentes países, llevando su oficio a ciudades como Bogotá, Colombia; La Habana y Matanzas Cuba, Ciudad de Panamá. Isla de Curazao. Las ciudades de Madrid y Tenerife en España; Miami, Orlando, Tampa y Sarasota al Sur de la Florida, así como Nueva York y Los Angeles, en EE.UU.

2 Responses to Biografia Religiosa

  1. ysdania martinez (yemaya) dice:

    Saberte mi amigo me enorgullece y me hace ver y aprender más de tan hermosa religión.

  2. María de los ángeles dice:

    Saludos Javier, excelente sitió web , maravillosa tu biografía , muy bonitas las fotos. Buena música ,que tus éxitos continúen así , felicidades.

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